Interes natural
Collado de Sejos
El Collado de Sejos se sitúa en la
divisoria de aguas de las cabeceras de los
ríos Nansa y Saja, a unos
1.500 m de altitud, en una zona de pastos
naturales abiertos entre los riscos de
areniscas y conglomerados de Cueto de
la Helguera (1.729 m) y Cuquillo
(1.673 m) Además de puerto natural, el
collado coincide con el límite entre las
divisiones administrativas de
Polaciones y Mancomunidad de Campóo-Cabuérniga,
aunque los vestigios con arte esquemático
se localizan ya dentro de esta última.
El conjunto se compone de cinco ortostatos
de arenisca, entallados en su base. Dos de
ellos presentan en sus caras mayores
sendos grabados de raíz antropomorfa. En
la actualidad permanecen vencidos sobre el
terreno, distribuidos en un área de unos
75 m2. La excavación arqueológica de ese
área (Bueno y otros, 1985) permitió
documentar la huella de las entibaciones
originales de los mismos.
Los grabados muestran dos figuras
rectangulares de lado largo en vertical y
remate superior en arco. En un caso, el
diseño está subdividido en cinco pisos
horizontales ornamentados con series
continuas de zigzag. Además, a su
izquierda, se ha grabado el perfil en
vertical de un puñal o espada corta de
hoja triangular ancha y mango recto. Sobre
la superficie de las figuras se
distribuyen, además, diversas cazoletas.
El conjunto de Sejos tiene
estrechos paralelos iconográficos con los
ídolos antropomorfos de Peña Tu
(Asturias) y Tabuyo del Monte
(León), así como con el más cercano de
Hoyo de la Gándara (San
Sebastián de Garabandal, Cantabria).
Con mayor o menor grado de explicitación
de atributos estrictamente antropomorfos,
se trata de soluciones de figuración
humana que parecen buscar más la expresión
de la entidad social que la identificación
física de un individuo. Por los tipos de
armas reconocidos en alguno de los
ejemplos, se puede señalar los inicios de
la Edad del Bronce como el momento
de realización de estos grabados.
Reserva Nacional del
Saja
La reserva nacional de Saja se creó
en el año 1.948, momento desde el cual ha
sido ampliada por sucesivos decretos. Con
una extensión de 180.000 hectáreas, que se
extienden sobre un accidentado territorio,
este parque natural ocupa un tercio del
total de la región cántabra y se sitúa en
la zona occidental de la misma. Su riqueza
natural es enorme y cuenta con numerosas
especies vegetales como los bosques de
hayas y robles, abedulares, acebales,
tejedos y fresnedos, los montes de
pastizales con manchas arbustivas
extensas, helechales, argomales,
avellanedas o andrinales que cubren su
superficie selvática. Estas tierras están
surcadas de vaguadas, vellejas, quebradas,
cortaduras, hondonadas, cuetos, oteros,
colinas, collados, simas y torcas; y se
encuentran bañadas por infinidad de ríos,
arroyos y torrentes, así como regadas por
las lluvias torrenciales y humedecidas por
las nieblas permanentes que descienden
desde la altura al llano. El sol se filtra
entre la espesa capa de vegetación y
produce unos efectos luminosos de gran
belleza, creando unos matices de gran
colorido.
Entre las especies animales que han
encontrado un lugar ideal en este paraíso
natural destacan los urogallos, corzos,
jabalíes, venados, algunos rebecos y
lobos, y unos pocos osos. Del mismo modo,
jinetas, martas, garduñas, comadrejas,
tejones, gatos monteses, nutrias, búhos,
lechuzas y cárabos, viven en el parque sin
que nadie altere su tranquilidad.
Alrededor de treinta términos municipales
a los que pertenecen unos doscientos
treinta núcleos urbanos se ven afectados
por la reserva. Estas poblaciones
mantienen en sus praderas, cultivos o
tierras yermas a sus ganados autóctonos
compuestos por vacas tudancas, yeguadas
del país, y algunos rebaños de cabras y
ovejas.
La reserva nacional de Saja se
sitúa en la vertiente norte de la
cordillera Cantábrica, limitada al
suroeste por el macizo de los Picos de
Europa, con altitudes que oscilan
entre los 2.000 y los 2.500 metros. Las
sierras Albas, Peña Labra, e
Hijar forman por el este la frontera
con Palencia; y las Sierras Isar
y Peña Sagra bordean el parque
por el noroeste. Desde la sierra de
Isar surge una nueva cadena montañosa
en dirección norte-sur que separa las
aguas del Saja y el Nansa,
ríos que junto al Deva y el
Besaya riegan la reserva. El valle
del Besaya ha sido siempre la
principal vía de comunicación entre las
tierras litorales y la meseta castellana.
Los restos de calzadas romanas hallados en
este valle corresponden a la vía más
importante que el imperio construyó en
Cantabria.
En los diferentes
recorridos y excursiones que se pueden
realizar por este hermoso parque natural
el visitante se puede encontrar en mitad
del camino con alguno de los animales que
lo pueblan. Además la reserva ofrece
lugares de gran interés como el santuario
de la misma en Sejos, entre los
ayuntamientos de Cabuérniga,
Polaciones y Campóo. También se
puede admirar el nacimiento del río
Saja, los parajes de Cureñas,
las piedras oscilantes de la Bohariza,
las moles de los cantos de la Borrica
y el Campanario. De gran vistosidad
es la subida por el canal del Diablo,
llegando a las Brañas del Infierno,
donde uno se puede perder en la naturaleza
y sentirse transportado a otro mundo.
Únicamente el rumor de las aguas
despeñadas, el silbido del viento entre
las ramas o el incesante canto de los
pájaros rompen el imponente silencio y la
tranquilidad que se respira entre los
bosques, llanuras y montañas de este
parque natural. Los montes de Saja,
que constituyeron el núcleo principal de
la naciente reserva nacional de Saja,
son una de las zonas vírgenes más
grandiosas de la Península Ibérica.
Es en este territorio concreto donde se
han refugiado las escasas parejas de osos
que todavía se reproducen en España,
diversos colectivos de ayuda a la
naturaleza realizan replantaciones de
frutales de montaña para facilitar la
alimentación de estos grandes
plantígrados. Del mismo modo, se han
realizado repoblaciones forestales si bien
han disminuido el número de rebaños de
cabras y ovejas de la zona, se les ha
dotado de una inigualable vegetación en la
que poder resguardar a sus animales,
muchos de ellas en peligro de extinción. |